Presidente del Colegio Médico insta al Servicio Nacional de Salud a agilizar la reconstrucción del centro y la limpieza y su titular proclama que es un ejemplo de buena gestión. Denuncias abarcan falta de equipos, de material, abundantes muertes y serios altercados con la seguridad
Redaccionando Reportaje._ El año pasado empezó y terminó con denuncias sobre deficiencias en el hospital Vinicio Calventi, de Los Alcarrizos, este va por igual camino, en cuanto a reclamos del Colegio Médico Dominicano, corroborados por pacientes, que también critican la deshumanización del personal de salud, y rechazados por su director, José Alfredo Alfaro Pla.
Las críticas de los usuarios abarcan desde la lentitud en la atención, que atribuyen a la escasez de médicos, a los que acusan de encima llegar tarde a sus labores, carencia de equipos, de material gastable, de medicamentos, aumento de muertes y falta de limpieza, sobre todo en los baños.
Otro aspecto en el que remachan los que visitan el recinto, que recibe en consulta de especialidades entre 500 y 600 personas por día, es el trato descortés de la seguridad, con la que incluso habría altercados violentos y el cobro elevado por el servicio para los no asegurados.
El lunes 2, a las 11:00 de la mañana, camino a la salida, Rafaela Terrero, de 63 años, gritaba que estaba allí desde las 6:00 y no la habían atendido, lo que definió una acción rutinaria en ese sitio.
“Porque hay doctores que, aunque deben entrar a las 8:00 aparecen a las 9:00 y después. Además, necesitaba que me cambiaran una recta antes de atenderme, porque es que el medicamento no aparece y tampoco me lo quisieron hacer”, exclamaba.
También lamentaba que “ni al baño pude ir, descompuesto y ni agua para lavarse las manos”. Las mujeres entran al de hombres, por la remodelación en curso de la estructura hospitalaria. El equipo de Panorama comprobó la denuncia al acceder al del área de Admisión y Facturación.
Además de esos puntos, hay críticas sobre la incomodidad en la que deben esperar para facturar, cuando dentro está repleto. María Ramos reprochaba que en el patio no haya bancos para aguardar y deban hacerlo parados, pese a los padecimientos y a la edad de algunos.
Luis Morales, chiripero que no está registrado en el sistema de seguridad social y, por tanto, no cuenta con seguro médico, considera alto el pago que debió hacer para sacar del centro a su hija recién nacida. “No sabía que esto era una clínica, que había que pagar así”.
El jolgorio estaba álgido en el patio y en las afueras del centro, construido a la altura del kilómetro 22 de la autopista Duarte, en el heterogéneo municipio del Gran Santo Domingo, pero no más airado que la mañana del miércoles 4.
Ese día, los parqueos estaban llenos y la irritabilidad manifiesta en acciones como la discusión entre un médico y un parqueador. Afuera de la emergencia, un grupo de personas esperaba para entrar, tres guardias armas en mano custodiaban la puerta, que abrieron para darles paso y volvieron a cerrar, raudos.
En la pared frontal, fue fijado un letrero parta pedir excusas por los inconvenientes que la remodelación pudiera causar.

¿Caos desde antes del remozamiento?
El presidente del CMD, Luis Peña, admite que la reconstrucción y ampliación del sanatorio, que lleva un año, sí puede complicar la situación de la población que acude a buscar atención, no obstante, asegura que los males estaban antes de esos trabajos. Pidió al director del Servicio Nacional de Salud, Julio Landrón, agilizar la restauración, la limpieza y que todos los servicios sean priorizados.
El anestesiólogo, parte del equipo de especialistas de ese hospital y en licencia desde hace tres meses, cuando asumió funciones en el gremio, esboza una larga lista de situaciones que afirma son antiguas.
“Está sucio, descuidado, el personal de limpieza en nómina es alto, pero no notorio. Necesitamos un cambio porque eso es resuelto con limpieza, con agua”, asevera y dice que faltan médicos, no hay tomógrafo, y constata deficiencias en los quirófanos.
Este medio verificó que áreas tenían el piso sucio y la fachada de la estructura principal descuido, atribuido a los trabajos, pero Peña asegura que es mal viejo.
“Con una máquina que produce oxígeno y prefieren comprar y no arreglarla, faltan equipos en laboratorios, los de odontología y oftalmología estaban deficientes y hay que tener cuidado que no vayan a llevarse los equipos nuevos para traer viejos”, alerta.
Expresa que requiere organización del personal, mejor distribución, buscar doctores de amanecida, porque después de los 50 años de edad, por ley ya no deben amanecer en servicio, que hay que regular los insumos, ordenarlos, porque la redistribución no es adecuada y que esta parte no es culpa del director.

Indica que zonas no tienen aire acondicionado y usan abanicos, que los parqueos están desaseados, que la aglomeración en los alrededores produce un aspecto negativo. Confía en que esas situaciones sean solucionadas, “porque todo esto es deshumanización”.
En cuanto al trato hostil, cree que hay muchos actores que inciden, desde el que hace la cita, que considera debería ser electrónica. Por esto afirma que el hospital está rezagado en cuanto a tecnología, que debe usarla más y fomentar la cercanía con el usuario.
“Pero desde el momento de acudir a fijarla, quien recibe es un guardia vestido de ramos, con una ametralladora y lo llenaron de barrotes y esto ha provocado esas reacciones. En hospitales en barrios pobres, los ciudadanos tienen buen comportamiento, algo pasa ahí. Invito a sociólogos, siquiatras y sicólogos a que estudien eso”, plantea.
Insiste en que este factor autoritario causa, temor, que estimula la confrontación, que ya en otros lugres el uniforme es negro, que la gente llega tensa, angustiada y cualquier cosa la puede irritar.
Exhorta a monitorizar el servicio al usuario, para ver su conducta y la del que lo atiende, que es menester entrenamiento, fomentar la comunicación de todos los actores, incluido el personal de salud, porque la mala educación es un flagelo que afecta al sistema.
Titular esgrime avances
En respuesta a los reclamos sobre la cantidad de muertes, el director explicó que el centro, de referencia nacional, registró el año pasado la tasa de mortalidad materna más baja, que solo murieron cuatro madres, referidas y recibidas en estado crítico, por lo que la estadística de recuperación es elevada.
Enfatiza que son frecuentes los referimientos desde todo el país en condiciones graves, que en la mayoría de los casos salvan y que del propio municipio llegan personas heridas en accidentes o riñas, en condiciones que nada permiten hacer por sus vidas.
“Solo en diciembre ingresaron en una noche 20 apuñalados. Es la zona más conflictiva del país. No hacemos milagros y el índice de mortalidad ha bajado, por el servicio. El año pasado fuimos el de menos muertes neonatales”, sustenta.
Admite que no tienen resonador, porque el que usaban era del sector privado, que son costosos y de alto consumo. Mas, asegura que están suplidos de medicamentos y de equipos de laboratorio. “El hospital ha mejorado muchísimo”.
Un punto que manifiesta orgulloso es que encontró una deuda de 760 millones de pesos, que ya está en menos de 300 millones y que esta gestión no ha contraído ninguna.
Ante la denuncia de que faltan médicos, esgrime en defensa del centro que el lunes 2 incorporaron siete, que sustituyen a fallecidos o jubilados y aprovecha para indicar que es uno de los dos hospitales del país con especialidad en geriatría, el otro está en Santiago.
El funcionario sostiene que el Calventi, con 23 años de edificado, tiene vicios de construcción, como filtraciones en el techo, porque la zona era una laguna, terreno pantanoso.
Sobre el costo de los servicios, expone que los afiliados subsidiados del Seguro Nacional de Salud (Senasa) no pagan diferencia, que el resto de los asegurados salda de acuerdo con la cobertura de su Administradora de Riesgos de Salud y que los no registrados en el Sistema de Seguridad Social cuentan con el apoyo del establecimiento, mediante el servicio de trabajo social, previa evaluación.
Recordó que es un centro autogestionado, que el Estado paga una parte de la nómina y el resto de los fondos para sostener las atenciones ingresa de los cobrado por las atenciones.
Director exhibe un “hospital de vanguardia”
Alfaro, que asumió en mayo de 2023, proclama que el Vinicio Calventi es un hospital docente, del tercer nivel, que como tal cuenta con médicos de todas las especialidades y enumera una larga lista de avances.
Lo destacado incluye una emergencia remozada, con atención en cuatro ramas: adultos, pediatría, trauma y ginecobstetricia. Afirma que todos los días amanece de guardia un especialista de esas áreas y reciben entre 400 a 500 casos diarios.
Habla de un programa de atención amplia a adolescentes embarazadas, con un equipo múltiple hasta el parto, que luego son planificadas, para evitar otro embarazo seguido. Destaca un plan de prevención de preñez, que incluye charlas en escuelas, iglesias y clubes, impartidas por un equipo multidisciplinario y que incluso formaron un club de padres.
Invitó a este medio a un recorrido por las dependencias en remodelación y ampliación, de las que algunas ya dan servicio. Mostró los quirófanos, las áreas de pre y posparto, la sala de diálisis, las habitaciones de recuperación de cirugía estética y bariátrica.
Igual enseñó el cuarto de mamá canguro, donde aseguró los neonatos alcanzan peso y tamaño con celeridad y las incubadoras, que aseveró antes de esta gestión estaban en un lugar pequeño.
Como parte del remozamiento, unas zonas deben prestar espacio a otras. Por eso, en la de posparto había un hombre en recuperación por operación. El remozamiento incluye la instalación de tres ascensores, que cubren desde la cuarta planta hasta emergencia. Pretenden concluir los trabajos a fin de mes.
Los Alcarrizos y la violencia
El sociólogo David Pinto plantea factores que pudieran incidir en la alta tasa de heridos y muertes por riñas en Los Alcarrizos, que elevan la mortalidad del hospital Vinicio Calventi. Cita la precariedad económica, la ausencia de servicios esenciales como escuelas y solo dos centros públicos de salud, para alrededor de 400 mil habitantes. El otro es el municipal, antiguo de “los americanos”.
El agua potable es una de las necesidades básicas desentendidas, ya no la reciben con la periodicidad ni calidad de hace cuatro años.
El estudioso de la conducta social, desglosa que es un municipio con una alta densidad poblacional, distribuida en 52 kilómetros, lo que lo consolida como el octavo más poblado del país y el quinto en territorio urbanizado. Caracterizado por su gran concentración de jóvenes y según datos oficiales, el 60 % menor de 35 años.
Es una demarcación caracterizada por la baja escolaridad, cerca del 52 % apenas concluyó la primaria, con 70 % de su gente en el mercado informal que recibe un ingreso promedio de RD$30,000 pesos al mes.
La elevada cifra de desempleo o la baja de empleo formal, aumenta la pobreza extrema y moderada, que padecen alrededor de 44 % de las familias. Pinto alerta que este cúmulo de causas podría degenerar en un comportamiento inadecuado al solicitar servicio en cualquier instancia.
“Entonces, si encima, una persona afectada por problemas de salud, económicos y de otra índole, en lugar de hallar un trato digno choca con la rudeza de servidores públicos que están ahí para atender a la gente como lo que es, ¿qué pasará?”, cuestiona.
Aclara que estos factores no justifican un trato grosero de los pacientes, que están llamados a respetar a los médicos y a todos los que laboran en el lugar y lógico a recibir lo mismo.
Un municipio con actitud particular expresada en hospital
El representante del CMD, Luis Peña, y el director del hospital Vinicio Calventi, José Alfredo Alfaro Pla, coinciden en que Los Alcarrizos es un municipio particular, con una conducta voluble.
El gremialista indica que, en otros hospitales en comunidades también deprimidas, la gente tiene una conducta distinta. Refiere la Plaza de la Salud y la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar. Considera que el ambiente del centro, dentro y fuera influye, que esto predispone, que altera.
Alfaro expresa que han ocurrido incidentes porque usuarios agreden a la seguridad y hasta a los médicos, lo que define inadmisible, lo mismo que el maltrato a estos. En su antedespacho, en el piso, detrás del escritorio de una colaboradora, un cartel consigna “Trato a los pacientes como me gustaría que me trataran. Hagamos un trato por el buen trato”.
Asienta que es un deber ser cortés, respetuoso, humanista, que no tolera comportamientos diferentes a lo correcto, lesivos a la dignidad humana y que, si reciben una queja de un empleado que incurre en esta práctica, del rango que sea, lo orientan, lo capacitan para tratar con los que acuden a buscar salud.
“Aquí trabajan 1, 400 personas, si hay maltrato son excepciones y posible en respuesta a lo que vemos a diario. Esta población es particular, la seguridad tiene sus reglas y trata con humanidad. Hay normas en la forma de hablar, vestimenta y horarios de visita”, manifiesta.
En tanto, Peña asegura que jamás respaldarán a médicos que maltraten y explica que hay mecanismos para lidiar con personas que llegan alteradas, que una actitud cortés, genera cambios “y hasta un chiste que usted le haga hace que ese individuo actúe distinto y la gente deber saber esperar, ser respetuosa con el que le atiende, que también es humano”.
Ambos profesionales enfatizan en que el buen trato debe ser recíproco, por el seguro y eficiente funcionamiento del hospital.
Fuente: Panorama