Redaccionando Nacionales. Según lo establecido por la solicitud de coerción realizada por el Ministerio Público, en caso de la Fundación Restaurando Vida, presida por el pastor Ángel Gabriel Capellán y miembros de su congregación, el menor de edad que denunció los presuntos maltratos sostuvo que no estaba inscrito en ningún centro educativo y que además era obligado a ejercer labores pesadas.
El menor de 12 años, cuya identidad se reserva, ofreció estas declaraciones al ser entrevistado por la psicóloga forense.
Dijo además, que entre los maltratos a los que era expuesto figuraban quemaduras, castigos severos, encierro prolongado y privación de alimentos durante varios días.
“Expresó que no desea regresar al lugar debido a los presuntos abusos sufridos. Manifestó que era oriundo del Seibó y que su madre fue quien lo movilizo y lo dejo bajo el control del imputado”, establece la referida solicitud de coerción.
Fuente: Panorama
