Santo Domingo RD
Kirsis Paniagua
Especialista en Análisis Financiero (CPA)
La facturación electrónica ya no es una promesa ni un proyecto en fase de prueba: es una realidad en la República Dominicana. Su implementación marca un antes y un después en la forma en que concebimos el comercio, la tributación y la gestión empresarial. Ante este nuevo escenario, el comercio detallista y muy especialmente los colmados se enfrenta a una decisión crucial: evolucionar o desaparecer.
Durante décadas, el colmado ha sido un pilar social y económico de nuestras comunidades. Sin embargo, muchos de estos negocios continúan operando bajo esquemas tradicionales que hoy resultan insostenibles: el comerciante detrás del mostrador, el lápiz y el papel, las “cuentecitas” anotadas a consignación, la informalidad y la falta de control financiero. Ese modelo ya no responde a la dinámica del mercado actual ni a las exigencias del sistema fiscal moderno.
El mundo ha cambiado. La tecnología ha transformado la manera de vender, de comprar, de controlar inventarios, de relacionarse con los clientes y de cumplir con las obligaciones tributarias. El comercio dominicano no puede quedarse rezagado mientras el país avanza hacia la modernización y la transparencia fiscal.
Hoy, el comerciante detallista está llamado a salir detrás del mostrador, a capacitarse, a formalizar su negocio y a asumir un rol más estratégico. Implementar la facturación electrónica no debe verse como una carga, sino como una oportunidad: permite mayor control de las ventas, mejor manejo del inventario, acceso a financiamiento, credibilidad ante suplidores y clientes, y protección frente a contingencias legales y fiscales.
La informalidad, lejos de ser una ventaja, se ha convertido en un riesgo. El comerciante que no se regulariza, que no se moderniza y que no adopta las nuevas herramientas tecnológicas, está condenado a perder competitividad frente a un mercado cada vez más organizado, digital y exigente. El que no evoluciona, simplemente desaparece.
Desde el sector empresarial y gremial, hacemos un llamado claro y responsable a nuestros amigos del comercio detallista: capacitarse, regularizarse e implementar la facturación electrónica. El Estado ha trazado el camino, la tecnología está disponible y el momento es ahora. No se trata solo de cumplir con una normativa, sino de garantizar la sostenibilidad, el crecimiento y la permanencia de los negocios en el tiempo.
La modernización no es una amenaza; es el tren al que debemos subirnos si queremos seguir siendo parte activa del desarrollo económico nacional.