El desorden es evidente: enredos, revoltijos y marañas de cables colgando de postes y esquinas, generando una sensación de caos y descuido. Este entramado peligroso se observa en sectores como La Paz, Los Kilómetros, San Carlos, Ciudad Nueva y otros barrios de la parte baja de la ciudad.
En el recorrido de esta edición de Panorama Fotográfico por diferentes sectores de la provincia Santo Domingo, pudimos constatar una realidad preocupante: casi en cada calle, avenida y callejón se levanta un espectáculo de ruido visual y, peor aún, un peligro inminente para la población debido al sistema de cablería eléctrica, telefónica y de televisión por cable.
El desorden es evidente: enredos, revoltijos y marañas de cables colgando de postes y esquinas, generando una sensación de caos y descuido. Este entramado peligroso se observa en sectores como La Paz, Los Kilómetros, San Carlos, Ciudad Nueva y otros barrios de la parte baja de la ciudad.
Lo mismo ocurre en la zona norte del Distrito Nacional, en comunidades como Capotillo, Simón Bolívar, 24 de Abril, Gualey, Villa Consuelo y Villas Agrícolas. Incluso, en avenidas principales de la capital, la situación no es distinta.
Más allá de la contaminación visual, este desorden eléctrico representa un riesgo constante para la vida de los transeúntes. A ello se suma la percepción de abandono institucional, tanto de los entes públicos como de las compañías privadas responsables del sistema de distribución, que no parecen dar respuestas claras a un problema que crece día tras día.
El marañoso panorama de cables en la capital no solo afea la ciudad, sino que también pone en evidencia la necesidad urgente de organización, regulación y acciones concretas para evitar tragedias mayores.
Fuente: Panorama



